TÍTULO
DEL ARTÍCULO
“LA
NEUROEDUCACIÓN Y SU IMPORTANCIA EN EL PROCESO ENSEÑANZA APRENDIZAJE”.
Por:
Br.
Gustavo Alfonso Araniva Gómez
“La Neuroeducación es la única
opción teórica y metodológica actual de base radicalmente científica que abre
caminos para la solución de las graves deficiencias que exhibe la educación
mundial en nuestros tiempos. Así lo han entendido algunos gobiernos líderes
mundiales como Estados Unidos y la Unión Europea que auspician financieramente
la investigación científica del cerebro. Se aprende solo con el cerebro, luego
todo educador debe saber qué es y cómo funciona el cerebro, cómo aprende”.
RESUMEN
Este modelo denominado “Neuroeducación” plantea la
enseñanza y aprendizaje. Este nuevo modelo todavía no está diseñado por
completo, pero lleva ya una buena carga de análisis y propuestas basadas en los
resultados de la investigación y descubrimientos en Neurociencias,
específicamente en la participación del cerebro humano en el proceso de
enseñanza-aprendizaje. La Educación es el proceso longitudinal mediante el cual
se procura transformar, cambiar y cumplir la conducta social y cultural del ser
humano. Se trata de una actividad social reglada en la que participan muy
diversos factores entre los que sobresalen el Estado como facilitador y
administrador de la enseñanza y el Educador y la Educadora como las personas
sobre las cuales descansa la responsabilidad social de modificar los cerebros
de niños, niñas y adolescentes. Toda educación implica un cambio cualitativo
que mejora no solo la condición material y espiritual de individuos, sino de la
sociedad en general. La propuesta ha calado de manera
efectiva en la conciencia colectiva mundial, ha habido un inusual interés tanto
entre los neurocientíficos como entre los educadores y se inició un verdadero
enjambre de estudios y propuestas y justificaciones que alcanzaron a tocar las
puertas de varios de los centros educativos más prestigiosos en diferentes
latitudes de la comunidad internacional de modo que en el corto período de unos
años comenzaron a aparecer centros no ya solo del cerebro, sino del cerebro en
conexión con el proceso educativo.
PALABRAS CLAVES: Proceso enseñanza-aprendizaje, neuroeducación,
cerebro, neurociencia.
CONCEPTUALIZACIÓN:
¿Qué es la Neurociencia y cuáles son las
Neurociencias? En su forma más simple la neurociencia es la ciencia del
cerebro; estudia las bases biológicas de la conducta, es decir, el sistema
nervioso, tanto en su funcionamiento normal como en sus patologías. También se
ha establecido que la neurociencia se ocupa de explicar el sistema nervioso
tomando en cuenta dos perspectivas: los circuitos y sistemas que comprenden
funciones como la visión, respiración y comportamiento, y los sistemas de campo
que abarcan funciones como la producción de sensaciones y emociones o
entonaciones subjetivas (Pelliza, 2010)
Figura #1: Componentes
que sustentan la neuroeducación (Campos, 2010)
“La
neuroeducación es una nueva faceta de cómo se debe de enseñar y aprender en
funcionamiento del cerebro logre y cree nuevas conexiones neuronales con el fin de tener un aprendizaje
significativo. Y si bien es cierto que el docente mejorare la forma de enseñar,
es momento de cambiar de modelo que el cambio sea radical en donde se pueda
potencializar las habilidades y destrezas del niño.”
DESARROLLO
El cerebro es el principal órgano receptor
de la educación, ya que todo lo que sentimos, pensamos, vemos y oímos se
almacena en el cerebro. Cada sujeto tiene un cerebro que trabaja según el
desarrollo que obtuvo con funciones que
van a condicionar el proceso de aprendizaje del sujeto, ya que el cerebro
determina completamente la cognición y conducta. Por tanto, la educación
comienza a tener sentido cuando observan a un niño y no sólo ven una tabla rasa
que llenar, sino un cerebro madurando y cambiando. En este proceso, el docente
es responsable de enseñar y motivar al niño para que desarrolle todas las
capacidades que sea posible, transforme su conducta y comportamiento, y consiga
nuevos aprendizajes, ya que estos son los encargados de realizar nuevos
circuitos neuronales, es decir la sinapsis es la base del aprendizaje. Las
neuronas son las encargadas de establecer nuevas conexiones, múltiples durante
la infancia, cuando el niño realiza un aprendizaje significativo en el que adquiere y transforma y se adapta a los
nuevos entornos de aprendizaje, producto de su plasticidad cerebral.[1]
“Los seres humanos somos distintos no solo en lo
físico sino también en la forma de como aprendemos, los niños aprenden de
acuerdo a sus funciones cerebrales y a un ritmo distinto a los demás de su edad
y no porque sea especial y hay que saber que la estimulación prenatal y pos
natal son bases y sabiendo que; cada cerebro es único, irrepetible, aunque su
anatomía y funcionalidad sean particularmente de la raza humana, el cerebro
aprende a través de patrones, el desarrollo del cerebro está bajo influencias
genéticas y ambientales y que el sueño es esencial para el aprendizaje. El docente es el responsable de que el niño no solo
aprenda a leer y a escribir sino a interpretar lo que lee y escribe, que
analice, aprenda jugando y que explote la creatividad. El sistema educativo
Salvadoreño tiene excelentes documentos de metodología a nivel teórico pero práctico
esta la desventaja que tenemos en el país, en China los estudiantes están
comprometidos con su educación ya que ellos crean su futuro y la forma de vivir
que desean llevar. Los centros educativos Salvadoreños enfatizan en contenidos
conceptuales pero no humanísticos y que la memorización es la mejor manera de
enseñar y aprender. Los docentes se vuelven recetas de cocina dando lo mismo y
lo mismo cada año y se capacitan en su misma área y deja de aun lado otras áreas de la educación que hay que reforzar.”
Por tanto, la neuroeducación aporta un enfoque
metodológico basado en las funciones ejecutivas del cerebro, centrado en la
activación del aprendizaje, la construcción y consolidación de contenidos y la
evaluación de este proceso, en un contexto de emociones y relaciones sociales.
Teniendo en cuenta sus capacidades y competencias, el niño debe aprender
haciendo porque de esta forma se asegura la construcción de conexiones
neuronales y de reestructuración de estas, para alcanzar un aprendizaje pleno.
Los niños necesitan estar motivados, desarrollar su atención y cultivar su
memoria, teniendo en cuenta estos ingredientes, su aprendizaje está asegurado.
Sin embargo, en la mayoría de centros educativos siguen un enfoque metodológico
centrado solamente en memorizar información, que no es relevante ni motivadora,
sin tener en cuenta los circuitos memorísticos ni el razonamiento que debe
seguir el niño para interiorizar dicho conocimiento, lo que conlleva al fracaso
absoluto de su aprendizaje.[2]
“Para Oppenheimer en su libro crear
o morir (2014), nos dice que el éxito de una persona o una sociedad se basa en
la creatividad y la innovación esto nos trae a reflexionar que si trabajáramos
en crear mentes más creativas desde una temprana edad los resultados serían
otros…”
El Dr. Hernán J. Aldana Marcos en su “2ª Jornadas de
capacitación docente sobre la neuroeducación y su impacto en el aula” nos da una introducción sobre la teoría de la
cognición incorporada en la que asume que la cognición se lleva a cabo
esencialmente en los sistemas sensoriales y motores del cerebro, y esto es para
hacer saber que se debe enseñar con un propósito y no con un objetivo de una
jornada clase ya que como él lo expresa “el cerebro no es sólo un dispositivo
aferente-eferente, la autonomía es la propiedad principal del sistema nervioso”.
Según Hebb,
aprendemos si formamos nuevas conexiones sinápticas entre neuronas “El
Aprendizaje es una nueva relación que se crea entre neuronas y recordar es
mantener esa relación socialmente activa” (1950). Enfaticemos lo que estipula
Hebb, ya que aprender es: Fortalecer conexiones sinápticas previas, Hacer
nuevas sinapsis, Desaprender desusando
conexiones previas, Mejorar el
funcionamiento de las células griales.
Es incuestionable que cerebro y
educación mantienen un consorcio de reciprocidad desde su propia formación.
Solo hay que ver la función de cada uno con relación al otro. El cerebro es
educable y la educación solo funciona en el cerebro. Incluso éste posee, de su
propia naturaleza, una serie de dispositivos que facilitan y potencian el
aprendizaje. Ya se ha dicho: se aprende con el cerebro, únicamente con el
cerebro. El cerebro desempeña muchas funciones, pero la que mejor realiza es la
de aprender y, a su vez, el aprendizaje modifica el cerebro. El aprendizaje
ocurre con cada nueva estimulación, experiencia y conducta. Tal es la altísima
relación que existe entre cerebro y educación. Luego, si es así, solo hay que
descubrir por qué esto es así, por qué esta afirmación es fuente de toda
veracidad. 2
En el estudio de la relación entre
cerebro y educación es de suma importancia que la maestra y el maestro conozcan
algunas informaciones de esta conexión. Ya se ha popularizado el descubrimiento
científico de que el cerebro precisa de unos 8 a 12 vasos de agua diario y que
esa necesidad de líquido, de agua, garantiza el óptimo funcionamiento del
cerebro durante el aprendizaje. En la escuela no se tiene en cuenta, por ahora,
que la deshidratación es un problema muy común en las aulas escolares y que
esto provoca letargo, cansancio, debilitamiento y desinterés por el aprendizaje
(Hannaford, 1995; citada por Jensen, 2004). Jensen (2004) comenta que un
aspecto importante dentro del marco de la neuroeducación es que los educadores
abandonen la nociva práctica de exigir la “respuesta correcta” porque esto es
contrario no solo al aprendizaje, sino que se ignora que el ser humano ha
sobrevivido miles de años probando cosas nuevas, es decir, sin respuestas
“correctas”, probada, cierta. Y añade que con esta exigencia se infringe, se
viola, la ley de adaptación de un cerebro en desarrollo como lo es el de las
niñas y los niños. En cambio, si se quiere lograr educación de calidad o
calidad de la educación se debe fomentar la exploración del pensamiento
alternativo, las respuestas múltiples y la autoconciencia creativa.[3]
Otro aspecto importante que requiere la
neuroeducación es la modificación del horario escolar. Tomando en cuenta el
reloj biológico de los adolescentes se hace necesario, para la disposición a
recibir una buena educación, mover hacia adelante la hora de inicio de las
clases. Los menores de doce años, considera Jensen, pueden comenzar a las ocho
de la mañana, pero para los adolescentes, la hora más adecuada sería el inicio
a las diez de la mañana en los centros de educación secundaria. En este
sentido, hubo un experimento cuyos resultados fueron satisfactorios. Se relata
la información de que en Corpus Christi, en el Estado de Texas, EE.UU., un
cambio de horario para comenzar más tarde la actividad escolar produjo un mejor
aprendizaje, hubo menos casos de niñas y niños que se dormían en el aula y
también hubo menos problemas de disciplina. La influencia del entorno o
ambiente de aprendizaje es otro aspecto de gran importancia por cuanto el
cerebro, muy especialmente el cerebro infantil, es muy maleable y tiende a
sobrecogerse ante las amenazas del entorno. Por eso, en este nuevo modelo
educativo es primordial el reforzamiento de las condiciones positivas del medio
o ambiente en que se desarrolla la clase y cómo se desarrolla. Recomienda
Jensen (2004:50) que en este modelo debemos comenzar por eliminar todo tipo de
amenaza del entorno de aprendizaje. Cuáles aspectos y actitudes considera negativos
para el aprendizaje Hostigamiento, señalar con el dedo, directrices no
realistas, obligar al alumno a quedarse después de las clases, infligirle
castigos físicos (como dejarlo media o una hora de pies), morales o usar
palabras descompuestas, el empleo de la humillación, el sarcasmo, la
intimidación. Ante este tradicional ambiente de resquebrajamiento de la
personalidad, resuenan, como contrapartida, las tiernas palabras de
la frase de Mora Teruel (2013): “Solo se puede aprender aquello que se ama”.[4]
Las claves de una
enseñanza-aprendizaje según el Dr. Hernán se basan en: el repaso y la repetición El repaso y la repetición, menos es mejor que
mucho y rápido, las imagines y el color son claves del recuerdo y La curiosidad
aumenta la atención y la excitación cerebral.
Debemos
convencer al cerebro (poco a poco) de los alumnos que lo que enseñamos debe
quedar en la memoria. Y eso es didáctica básica pero muchas veces solo se queda
en el cuaderno en el profesor y no en la práctica tales son:
•Caminar mientras
enseñamos
•Campanas o golpes en el pizarrón
•Diferentes tonos de voz
•Acercarse al
alumno
•Moverse en las clases
•Comer y beber
•No dejarlo
inclinarse en el banco
• Mirada
• Levantar las
cejas
• Cambiar el
tono de voz
• Apuntar objetos
• Gestos. [5]
“Según investigaciones sobre educación el
rendimiento aumenta cuando se siente la necesidad de comunicar, en forma oral o
escrita a un tercero, lo que sabemos y aprendimos (involucramos emociones). A
los jóvenes les gusta aprender de otros compañeros de su misma edad; les
resulta natural compararse y copiarse y ciertas veces ya sea la atención y el
desempeño que el alumno tenga, la gente encuentra más fácil aprender temas que
les son interesantes. Sin embargo, no se saben bien los mecanismos que generan
la motivación y ya se dice que la motivación puede ser externa o interna.”
1.
¿Una nueva profesión con la neuroeducación?
El
Neuroeducador va más ya de educar, la
Asociación Educar, en Argentina, dirigida por Carlos Logatt Grabner, está
formando Neuroeducadores. Mora Teruel (2013) también se adhiere a este
planteamiento y habla también de la delicada responsabilidad de maestras y
maestros. La maestra y el maestro, fundamentalmente del nivel primario de la
enseñanza, sin importar la asignatura de que se trate, debe tener
plena consciencia de que su enseñanza influye e interviene de manera poderosa
en el cerebro de alumnas y alumnos y que esa influencia, esa intervención,
cambia la física y la química del cerebro del que aprende. Y esto se multiplica
por millones cuando se enseña a niños de pocos años. 4
El maestro y la maestra están transformando,
en muchos casos quizá para siempre, el cerebro del niño y de la niña. De ahí la
enorme responsabilidad del enseñante. De ahí la enorme trascendencia para una
sociedad, que tiene que determinar y seleccionar muy cuidadosamente quiénes van
a ser maestros y profesores. En cuanto a este tema, Battro (2014) establece que
si se habla de neuroeducación necesariamente hay que considerar un nuevo
profesional que sería el neuroeducador. Afirma que la formación de los “neuroeducadores”
debe tener como insumo básico a los maestros y profesores (docentes)
interesados en la investigación en neurociencia y a los neurocientíficos
interesados en las investigaciones y el quehacer educativos, siempre pensando
en el nivel de posgrado.
“Ser un docente se requiere de compromiso y
autoformación, estar en constante capacitación o estar consciente de las nuevas
formas y metodologías para enseñar de forma más divertida, dinámica y
constructivista… la forma de ser un docente se refleja en su clase si el
docente tiene una forma muy pacifica, aburrida y tediosa significa que no tiene
amor por la docencia y que su objeto de ser docente es tener un sueldo fijo, y
a lo mejor si el docente comenzó siendo activo y dinámico y el sistema lo
cambio y lo acomodo es hora que busque otra forma de quitarse ese estrés, tal
vez esa hora de que se dé un descanso por otro lado la féminas son más
innovadoras llenas de pasión por la docencia.”
Para
Mora Teruel (2013) el neuroeducador podría ser una nueva figura en los colegios
que sirviera para encauzar solución a problemas que surgen en los niños en los
colegios, sea autismo, dislexia, discalculia, lesiones cerebrales sutiles que
dificulten el aprendizaje. Y desde luego, el neuroeducador debe instaurar e implementar
una mejor enseñanza basada en los conocimientos actuales sobre cómo funciona el
cerebro. Este nuevo profesional desplazaría la figura actual de la psicóloga y
del psicólogo del recinto educativo por cuanto estaría mejor preparado y haría
un trabajo mucho más refinado para enfrentar los problemas educativos y así
comenzar a reorientar el descalabro educativo mundial.
2.
¿Factores
que intervienen en la neuroeducación?
En neuroeducación y neurodidáctica se aplican todos
los conocimientos que han ido recopilando las ciencias cognitivas y la
neurociencia durante los últimos 25 años. Algunos de los hallazgos más
importantes se explican a continuación.
1- La plasticidad cerebral y neurogénesis
La plasticidad cerebral ha sido uno de los
descubrimientos más relevantes en el campo de la neurociencia. El cerebro
es “plástico”, es decir, tiene una gran capacidad de adaptación durante toda la
vida. Además es capaz de crear constantemente nuevas neuronas y conexiones
entre ellas si se le provee de la estimulación adecuada.
2- Las neuronas espejo
Las neuronas espejo son un grupo de
células cerebrales que se activan tanto cuando realizamos una acción como
cuando observamos a alguien realizarla. Y no solo ocurre con acciones, sino
también con las expresiones emocionales. Por ello se cree que son la base
de la empatía y de la adquisición del lenguaje. Los conocimientos sobre las
neuronas espejo son muy importantes para la neuroeducación o neurodidáctica.
3- Emociones y aprendizaje
Las
emociones interactúan con los procesos cognitivos, por ello una parte clave de
la neuroeducación se refiere a manejar las emociones para que no solo no
interfieran sino que beneficien el proceso de aprendizaje. Se pretende enseñar
a los niños a ser conscientes de sus sentimientos y tomar el control de estos y
de su conducta. Es importante que aprendan a reconocer cuando están
enfadados, tristes y poder manejar estas emociones. Además, un alto nivel de
estrés dificulta el aprendizaje, por ello es importante crear un buen clima de
aprendizaje, sin estrés, y enseñarles a manejar la ansiedad.
4 -Tanto la experiencia como la genética nos
influyen
Desde
casi los inicios de la psicología ha habido un debate muy fuerte acerca de si
lo que somos se debe a nuestra experiencia o a nuestra genética. Hoy, la
mayoría de los expertos coinciden en que ambas cosas son fundamentales para
nuestro desarrollo. La genética va a sentar las bases de nuestras habilidades y
capacidades, pero la experiencia va a actuar sobre ello. Los niños puede que
tengan una serie de capacidades más o menos instauradas, que se les dé mejor
una cosa que otro pero esto es algo que siempre se puede entrenar y modificar.[i]
3.
¿En
qué nos ayuda la neuroeducación?
1) Nos ayuda, como educadores, a comprender
los mecanismos cerebrales que subyacen al aprendizaje, a la memoria, al
lenguaje como facultad cerebral, a los sistemas sensoriales, a los sistemas
motores, a los sistemas de atención y todas las demás funciones cerebrales que
día tras día estamos estimulando en nuestros centros educativos;
2)
Nos ayuda a reconocer los factores de riesgo que puedan afectar los procesos de
desarrollo cerebral;
3)
Nos permite cerrar la brecha entre las investigaciones de las neurociencias,
por ejemplo, las investigaciones de los sistemas de memoria, y lo que hace un
educador en el aula para estimular esos sistemas de memoria, es decir, nos
ayuda a cerrar la brecha entre los neurocientíficos y los educadores.[6]
Posición frente ante la temática
La razón de tal
artículo es hacer saber a docentes en formación al igual a los titulados que
hay formas más efectivas de enseñar y aprender en las aulas, cabe recargar que
en la actualidad los docentes son docentes por un sueldo no porque tenga la
motivacion de enseñar aunque la docencia se adquiere durante el tiempo de
formación y este puede que tenga . Puede que, para algunos, los elementos
de este nuevo paradigma educativo no supongan en la mayoría de cuestiones una novedad.
La novedad radica en el enfoque. La neuroeducación permite hacer una
aproximación y razonar científicamente, elementos que hasta el momento era más
teóricos u observaciones de los propios
docentes en la realidad de su aula. Queda mucho camino por recorrer, y
probablemente con muchas dificultades a sortear. Pero hay que tener siempre
clara la premisa: necesitamos saber cómo se aprende. Mejorar la educación
implica mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Lo cual implica en
última instancia conocer el órgano responsable del aprendizaje y los complejos
mecanismos que en el operan.
Hasta el momento, toda la reflexión se basa en el
conocimiento del cerebro que aprende. Al plantear el rol del docente desde la
neuroeducación es importante destacar el vacío respecto al funcionamiento del
cerebro que enseña.
Finalmente
no puedo obviar una referencia a dos elementos que considero clave en este
cambio educativo: la tecnología y las artes. Los disciplinas que fomentan la
creatividad, que conectan como hemos visto con muchos de los aspectos que
plantea la neuroeducación. Y dos disciplinas que las recientes reformas
educativas van arrinconando y minusvalorando. Reformas que, en este aspecto y
en muchos otros, se alejan del cambio educativo necesario y que se ha intentado
recoger en el presente trabajo.
[1] Recuperado
el 17 de septiembre, de https://blog.cognifit.com/es/neuroeducacion-que-es-y-para-que-sirve/
[3] Adquirido de: Jensen, E. (2004): Cerebro y
aprendizaje: competencias e implicaciones educativas. Narcea Ediciones.
[4] Extraído de: Mora, F. (2013). Neuroeducación. Solo
se puede aprender aquello que se ama. Madrid: Alianza editorial.
[5] Recuperado el 17 de septiembre, de: Dr. Hernán J.
Aldana Marcos hernan.aldana@ub.edu.ar , II Jornadas
de capacitación docente "Sentir y Pensar la Educación", sobre
Pedagogías Inclusivas
[6] Recuperado el 17 de septiembre, de: Anna Lucia
Campos annalucampos@asociacioneducativa.net ,
NEUROEDUCACIÓN: UNIENDO LAS NEUROCIENCIAS Y LA EDUCACIÓN EN LA BÚSQUEDA DEL
DESARROLLO HUMANO.


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